La vida tiene sorpresas inexplicables, prodigiosas,
el viento a veces arde, como arde nuestro sino,
dejando en la piel su huella esa que no abre caminos.
Has vuelto, con tu calma y tu sonrisa,
conocedor del mundo y de la vida
y con tu paso cancino.
Me volví a encontrar con tus manos
cuencos de dulzura y alivio.
Hay tambores en el aire, risas, tropel de sonidos,
tus ojos me dicen que aún me amas
y levantan tus brazos con la ternura que no olvido
esta carga de mi cuerpo tan herido.
No me cansaré de mirarte,
agua y estanque dormido.
Al mar a buscarme has venido
cruzando valles y trinos
sin olvidarte quien soy
ni la sed del amor que nos espera tranquilo.
Se entrecruzan en el aire
rumor de montañas y lirios
corazón que no duerme
acechanza de recuerdos
cercanía de sangre de gemelos unidos.
Abre tu mano amorosa
sueña en mi pecho de trigo
que en mi vientre hay mariposas
y de mis ojos aún no te has ido.
Malu de Lujan

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