Perentorio se desliza en el mar
ese oleaje espumoso
ese sordo murmullo de encantamiento
grito apagado, acorde a mi propio grito.
Doloroso atardecer
penetra la brisa de salmuera y arena
te veo en el horizonte desdibujado
por la bruma,
desde lo acuoso de mis ojos
o tal vez...llueve.
Fuiste pequeño sorbo de vino
embriaguez impensada
fantasía de primavera
en mi vida desolada
donde está la aridez
sustentada por puñales
que redondean en mi carne
el filo quemante de su clavada.
No me mientas
que de tu boca tuve el primer beso
y aunque no aprendi a corresponderlo
lo llevo en el relicario precioso
que da la vida al amor primero.
Tengo enfrente al mar
inmenso y definitivo
pero no puedo navegar hasta tu orilla
para alcanzarte.
Cae sobre mi el abrazo de la noche
cubriendo ese manojo de recuerdos
que se agitan como pañuelos
despidiendose.
No quiero olvidarte nunca
porque me refrescas el alma
y eres quien contiene mi alarido.
Me refugias en el canelo y el rosal fragante
de tu beso.
Eres el único que enciende
el faro apagado de mis ojos.
Malu de Lujan
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