lunes, junio 25, 2012

Hombre de negocios


Pájaro incrédulo que bate sus alas
montado en otro pájaro de acero
que deposita su incertidumbre sobre las nubes.
Va cruzando horizontes con el cuerpo en penumbras
y la zozobra en la mirada.
¿cuál castigo de dioses hace que subas escaleras
de piedra y agua?
¿y porqué tu destino siempre es otro, la ruta nueva,
y nueva la parada?
Hombre pájaro, que balancea su vida
entre mil puertas de distinta fachada
y duerme los sueños en el rincón de su despacho.
LLevas en las manos un puñal metálico,
para horadar caminos, cortar las horas,
o la cabeza de competidor imaginario.
Hombre visionario, pájaro de vuelo alto
están abajo las ovejas y bisontes que no supieron
que la sal es condimento indispensable,
hay que conocer el vuelo de lechuzas,
y el sabor de la sangre en un establo.
Tomas sin requiebros el cubo postergado
y haces que la leche suba y suba la espuma
y rebalse por los bordes ése líquido anhelado.
Entonces olvidando las horas y el frío seco
o el calor que apura el pulso de tu corazón
donde el sol no entra
se endereza tu espalda, esbozas la sonrisa,
y frotas las manos.
Tu mirada de acero -sin el guiño que conozco-
sabe certera cual águila su conocido campo
sobrevuela,  a puesto a andar ese reloj
que anida en tu garganta.
Nada detendrá ése compás, mientras los rostros
desfilan y se marchan las palabras.
No escucharás como el viento golpetea en tu ventana
ni verás la rama caída, señal que nos aviza
que un día el árbol será leña.
No sentirás como la aurora se desgaja aplacando
el grito de la noche que se marcha.
Ni como las horas crepitan en su danza
y forman entre si una espiral que te acompaña.
Te ocupas demasiado de las hebras que hilas
que de noche no se caigan
y de día cubran la feroz espectativa
que consume y devora tu nostalgia.
No estás viendo como la humareda
te nubla la visión y te debasta.
¿Qué brazo me darás si toma el barandal
soporte que cubre tus anhelos?
¿cuál mano, si empuñas flechas que van ebrias
de viento y cálculo?
Tu corazón no es rojo, está azulado,
y tu éxtasis no soy yo...
es ir tras el silbido que te llama
o subirte a nuevo avión, donde la marea es el trono
donde no hay salmos ni zodíaco
solo culto al becerro de oro.


Malu de Lujan
 


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