Tú me vuelves río, mar,
llanto de primavera
florecen mis colinas
en tu llanura perfecta
tu pecho de mármol
abierto a mi espera
me refugia y calma
mi impaciencia.
Me vuelves mariposa
sirena, luciérnaga
me guía el faro de tus ojos
dos ventanas de almendra
y calman de los míos
su tormenta.
Tú me vuelves de cera
candil que palpita
en inexplicable hoguera
que quema el manto
de mi tristeza.
Solo tú aroma de jazmín
que embriaga el atardecer
donde iniciamos un vuelo magico
sin artificios ni engaños
ni marejada dispersa.
Toma de mis manos
esta lejanía
que rompe en sollozos
y seca mis lágrimas de añil
hasta que vuelvas...
Malu de Lujan

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