La tristeza vuelve a arrullarme,
como manto salvaje envuelve mis estambres
de flor desolada, deshojada.
Vino tu mano de brasa a recorrer mi geografia,
mis volcanes, mis valles, los puentes de mansedumbre,
las huellas maternales, mis cicatrices,
mudas banderas de dolores antiguos,
la mudez de mi piel.
Me hiciste creer de nuevo que era mi derecho
atrapar la luz de una inocente tarde
cediendo a la tentacion breve de su naufragio,
de su danza que descorria cerrojos,
y la vida abria nueva promesa.
Extraña y silenciosa tarde fria
abrazo de un adios
reflejo del agua que borra los asombros.
Beso en el aire sin asidero
que aplaco la lumbre,
y de nuevo la soledad, la espera,
el deseo de hechizar el viento.
Mi flor nativa resquebrajada
a merced de un indolente silencio.
Siento frio al recordar
una tarde soltando nudos y botones
desmigajando compases lentos,
anhelos y perdon.
¿Fue solo la palabra no dicha,
el campo sin sembradio,
la tensa actitud de la espera,
el vapor del clima, el sueño postergado,
el aroma del ayer, el tañer de los recuerdos?
No lo se, pero te vi venir
para llenar el mundo con tu abrazo
y adoptar mi orfandad
mi indefensa añoranza
y tu beso fue deslumbre tardio
en mi necia confianza alborotada
en una torpe jugada de la vida.
Malu de Lujan

1 comentario:
Quizás en esa tade hubo soledad y silencio y hasta se estremecieron los cielos.
Un abrazo poeta.
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