No es fácil reencontrar un amor
que en el pasado dió brillo a nuestra vida
pues fuimos ese pequeño arbusto
-frágil, silente,
de tiernas hojas enamoradas
de mirar sincero
claro como el agua-
que creció, avanzó en el viento
y sus pretenciones cambiaron.
Su follaje es distinto
es distinta su estampa.
En ella...la furia encegueció su mirada
y creció su talle
y se deshojó su rama.
La sangre revertió ese viaje
camino a su entraña
y dió frutos orgullo de sus canas.
Fue de niña a mujer
aunque en el camino
quedaron la sonrisa, los sueños
y se endureció su mañana.
En él...la vida fue generosa
y el destino no le puso trampas.
Nada fácil recordar antiguo amor
incrustado en el alma
que se desborda en momentos
que no son los mismos
cuando hay horizontes
que conjugan sus mares
cuando la distancia marca el tiempo
que no regresa
cuando se ha construído ya tánto
a veces, en un mundo doloroso
donde las hojas se han vertido en el prado
cambiando de color ya secas.
Hoy ya son frondoso árbol
rugoso, áspero, de ramas fuertes
que saben de inviernos y veranos
colgando los frutos de su pecho
tienen la huella estampada
de antiguo canto
y entre las hojas
aún el silbido del viento
de recuerdos del pasado
hace temblar su vientre
donde engendró los sueños
de caricias que no llegaron.
No es fácil...recordar luceros
en un nido
donde se han ahuyentado
los pájaros.
Malu de Lujan

No hay comentarios:
Publicar un comentario