Tu palabra solícita, complaciente
ausente de controversia
conduce por el atrio de alabanza
en el frontis engañoso
de cruel descortesía.
Hospeda artificial deseo
y mi pudiente ingenuidad
pero punzante realidad abre su abanico
y sin reparos me hace ver
su detrimento.
No sé que buscas ni aspiras
pero no vengas transido
de hipócrita vestidura,
de sagaces palabras,
a retocar mi refractaria vida.
No atropelles solapado
la plétora de mis días
no me hagas creer
que hay mágicos deseos
que ahuyentan zafio destino.
Ya creí en el asombro
columna de mis pasados años
umbrosa destreza y gallardía
que habría encontrado el soporte
que cubre y serene jubiloso
mi rebelde corazón
que en soledad se amotina.
Ya creí, sin pena ni fatiga
en el hapócrifo destello
que iluminaría mi vida.
Malu de Lujan

1 comentario:
Grandes verdades, plasmadas con gracia. Cuántas veces en nombre del amor se nos quiere avasallar...
Abrazos desde Caracas, Venezuela
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