No llegué a tiempo
para abrazar tu nombre
otra se adelantó
en mi espera de querer que vengas
a invitarme a tu vera.
Sabe Dios cuánto quise
acercarme a tu puerta
y romper tu sueño
y romper tus cadenas.
No sé cómo saber
que felíz estuvieras
con sonido de violines
y en el alma primaveras.
Solo veo que reluces
con pasión ligera
que arde sonora
como en el río las piedras.
No quisiera vacío,
ni llanto, ni súplica ligera
cuando te abandone el deseo
ese que te impulsa
desde el borde de su ceguera.
No dejes que te envuelva
con ese abrazo de hiedra
que atrapa y dirige
de tu libertad la belleza.
Malu de Lujan

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