Amor
no solloces
solo abrázame confiado
que el llanto amotina
mi levedad
y derrochador envuelve
mi lucidez.
Acoge mi silencio
torpe y necio
no deseo ni tu beso ni tu verso
-que habrá miles
esperando encontrarlos
en su somnolencia-
¡Qué importa!
si desmontan nuestro grito
y se escapan los sonidos viscerales
o si desvalijan nuestro olvido.
¡Qué importa!
si somos un conjuro
otro ángulo, una paradoja,
un excéntrico niño,
ni si la fuerza nos impele
¡el uno al otro!
¡qué importa!
¡a quien le importa!
Sólo abrázame.
Déjate fecundar por mi aliento
que alguna vez
también quise sollozar
incomprendida.
Unete a mi abrazo
sojuzgando el llanto
no hay necesidad que otros
vean ese espectáculo.
Somos solitarios
y lo seremos...
es el precio a pagar
¡de ser poetas!
Malu de Lujan

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